A todos nos ha pasado alguna vez subirnos al coche muy apurados por llegar a un sitio y encontrarnos con que el coche no quiere arrancar. Esta situación puede ser mucho más estresante si estamos ubicados en un lugar lejano a nuestra casa, o retomando alguna carretera sin posibilidades de pedir ayuda cercana. En primer lugar, siempre es recomendable mantener la calma. Quizás en esos momentos no es lo queremos escuchar, pero ningún auto arrancó nunca a gritos. Ahora sí, manos a la obra para descubrir y solucionar el problema.

Uno de los motivos más comunes es que te hayas quedado sin gasolina ¿cuándo fue la última vez que cargaste el tanque de tu carro? A veces entre tanta actividad se nos pasa revisar que no se vacíe el tanque. Si este es el caso, es el escenario más amigable y solo deberás acercarte a una estación de servicio para comprar nafta en algún recipiente y poder arrancar tu coche.

Otro problema muy común es la batería . Lo habitual es que se haya descargado por haber dejado las luces o cualquier otro aparato encendido. También puede ocurrir si hace mucho no recargas o cambias la batería. Si este es el caso, puedes probar el viejo truco de empujar el coche hasta que tome la velocidad necesaria para arrancar el motor. Todos pasamos por una situación así o ayudamos a alguien a empujar su carro, así que seguramente podrás conseguir que encienda si no esta descargada del todo. En caso de que a la batería no le quede ni un céntimo de carga puedes utilizar unas pinzas para conectarte a otro coche y cargar lo suficiente para arrancar el auto.

De todas maneras, la solución más acertada sería poder acceder a un service para saber qué le ocurre a tu coche, porque de no ser la batería el problema puede ser más profundo y afectar a las bujías de precalentamiento o aún peor, al motor. Es aquí donde los tipos de pólizas de seguro hacen la diferencia porque de eso dependerá si tienes cubierta la asistencia ante este tipo de problemas. Llama a tu compañía de seguros para acceder al servicio de atención vial.